Inicio » Comité de Ética — Mayo 10, 2018

¿Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad?

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“La posverdad quiere decir que las aseveraciones dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público”

 

¿Qué es la verdad? Esta pregunta que, según relata el evangelista San Juan, le hizo Pilato a Jesús en un interesante diálogo ha quedado reverberando a lo largo de la historia, siendo objeto de discusión para filósofos, científicos y religiosos. 

Hoy en pleno siglo XXI, cuando la humanidad ha planteado modernas teorías epistemológicas y ha logrado significativos avances en la ciencia, la tecnología y la comunicación que nos llevarían a concluir sobre esta pregunta, nos encontramos con el fenómeno de la posverdad, de gran debate en el mundo y en Colombia.

¿Y qué es la posverdad? El Diccionario Oxford la define así: “Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales”. Y el Diccionario de la Real Academia Española la define como: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”

 

Mi opinión importa más que los hechos

El concepto de posverdad no es nuevo, pero creció en popularidad a partir de la elección del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de la campaña europea por el Brexit. 

Post-truth fue empleado por primera vez en 1992 por el dramaturgo serbio-estadounidense Steve Tesich en un artículo en la revista The Nation, en el cual reflexionaba sobre el escándalo Iran-Contra y la guerra del Golfo Pérsico.

Más recientemente, en relación con las elecciones estadounidenses, los periodistas del diario británico Independent señalaban que hemos pasado a vivir en la sociedad de la posverdad: “La verdad se ha devaluado tanto que ha pasado de ser el ideal del debate político a una moneda sin valor”.  

Y a finales de septiembre de 2016, en el periódico español El País, Soledad Gallego-Díaz escribía un artículo titulado “La era de la política posverdad”, en el que recordaba que “una cosa es exagerar u ocultar y otra, mentir descarada y continuadamente sobre los hechos”.1  

En Colombia también se está hablando mucho de posverdad a raíz de hechos como el Plebiscito en torno al proceso de paz y la actual campaña política por la Presidencia.

“Distorsión de la realidad, manipulación de la opinión, mayor relevancia de las emociones y opiniones que de los hechos objetivos, mentiras descaradas y continuas. ¡Qué lejos estamos de la verdad y de la aplicación del refrán que decía “al pan, pan y al vino, vino”!

Pero esta reflexión no pretende ser pesimista. Al contrario: Por vivir en una época tan compleja, con tantos puntos de vista diversos, mi invitación es a ejercer la virtud moral del discernimiento, presente de varias formas en nuestro Código de Ética en Coomeva. Resultado de imagen para mentiroso

Poner en práctica esta virtud es como hacer un buen café: Así como lo “colamos” para separarlo del “afrecho”, de igual manera estamos llamados a “colar” las noticias y opiniones que nos llegan a través de redes sociales, noticieros de televisión, periódicos y otros medios, apartando el afrecho de las manipulaciones, exacerbaciones emocionales y mentiras, para quedarnos con “los hechos” y “las verdades”, fundamentales para la toma de decisiones éticas en relación con nosotros mismos, nuestra familia, nuestra organización cooperativa y nuestra sociedad.

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