Descubre el nuevo beneficio que Coomeva trae para sus asociados

icono
  • Ir al contenido principal
Tamaño de fuente menor Tamaño de fuente predeterminado Tama&ntildeo de fuente mayor
  • Español
  • Inglés
Revista Coomeva
Revista Coomeva
  • Buscar
    • Tamaño de la letra
    • Pequeña
    • Normal
    • Grande
    •  
    • Accesibilidad
    • Configuración por defecto
    • Alto contraste
    • Solo texto
    •  
    • Idioma
    • Español
    • Ingles
  • Mapa del Sitio
  • Inicio
  • Editoriales
    Desde El Consejo
    Junta de Vigilancia
    De la Presidencia Ejecutiva
    Comité de Ética
  • Institucional
  • Salud
  • Protección
  • Financiero
  • Fundación
  • Recreación y Turismo
  • Educación
  • Inicio
  • Educación financiera: La clase a la que sin querer falté

Educación financiera: La clase a la que sin querer falté

Educación financiera:  La clase a la que sin querer falté

Educación financiera:
La clase a la que
sin querer falté

Educación financiera

 


De niños nos enseñaron a sumar, restar y dividir.
De adultos, a algunos se les enseñó sobre educación financiera y otros tantos, creyeron que la EF,
era algo obvio o demasiado complicado como para prestarle atención y enredarse la vida.

 

La clase a la que sin querer falté

Por eso, si “te saltaste esa clase”, aquí te compartimos pautas sencillas que pueden ayudarte a manejar tu dinero de manera inteligente y responsable.

En esta clase -no magistral- aquellos que dicen: “Pero si no me alcanza, qué voy a administrar” deben sentarse en la primera fila. 

 


Lo primero que debemos entender es que la educación financiera no depende de cuánto dinero ganes, sino de cómo lo organizas, qué decisiones tomas y qué prioridades estableces con ese ingreso.

Una buena administración comienza por algo sencillo, pero fundamental: conocer tu propia realidad. Cada persona vive circunstancias distintas; sin embargo, hay un punto que aplica para todos. Para comprender y practicar la educación financiera, necesitas saber con exactitud cuánto ganas y en qué se te va cada peso:

 


El arriendo, la cuota del carro, la administración, el seguro médico
El arriendo, la cuota del carro, la administración, el seguro médico.

El taxi, el bus o la plataforma de transporte
El taxi, el bus o la plataforma de transporte.

Los servicios públicos, el plan del celular
Los servicios públicos, el plan del celular.

 

Los antojos de la semana, el gimnasio y esos pequeños gastos que parecen invisibles, pero suman o mejor dicho: restan.

 


 

Solo cuando identificas todos tus gastos —sin excepciones

Solo cuando identificas todos tus gastos —sin excepciones— dejas de preguntarte “¿a dónde se fue el dinero?” y empiezas a asumir el control. Porque administrar bien no es adivinar, es conocer, organizar y decidir con claridad.

La educación financiera implica cambiar el orden de las cosas

La educación financiera implica cambiar el orden de las cosas: No ahorrar lo que sobra, sino reservar primero una parte, aunque sea mínima.  Ese pequeño porcentaje constante se llama disciplina. 

 

La EF, también enseña que debes aprender a detenerte antes de endeudarte. No toda deuda es negativa, pero sí toda deuda debe ser comprendida. Debes pensar antes de asumir una nueva deuda, si eres capaz de asumirla con los recursos actuales. No suponer que recibirás un dinero adicional o que alguien te pagará un dinero. Debes asumir las deudas con el dinero con el que cuentas hoy. Y, por último, pero no menos importante, antes de asumir una deuda, infórmate, pregunta, compara. No es el momento para timideces.

Desde la educación financiera, también se nos enseña a reconocer que las decisiones financieras se toman muchas veces desde el impulso, la comparación o el deseo de compensar algo. Entonces, ¿queremos gastar desde una emoción? Administrar bien también significa aprender a gestionar emociones.



 

Reforcemos lo aprendido:
La educación financiera no depende del tamaño del sueldo, sino de las decisiones diarias.
Para iniciar tu proceso, respóndete con sinceridad y datos claros:


 
¿Sé exactamente cuánto gano y cuánto gasto?
¿Sé exactamente cuánto gano y cuánto gasto?
 
¿Diferencio necesidades versus mis gusticos?
¿Diferencio necesidades versus mis gusticos?
 
¿Tengo claridad sobre mis deudas?
¿Tengo claridad sobre mis deudas?
 
¿Estoy ahorrando algo?
¿Estoy ahorrando algo?
 

 

La educación financiera transforma más que cifras. Reduce el estrés en las familias, fortalece la estabilidad y permite proyectarse con mayor seguridad. Cuando las personas toman decisiones conscientes, no solo mejora su economía; mejora su calidad de vida.

Ahora para cerrar esta primera clase, precisaremos en algo importante: Nunca es tarde para empezar a pensar sobre la educación financiera. No importa si tu ingreso es alto o bajo. No importa si ya lo habías intentado hacer y te equivocaste. La educación financiera no es un curso que se aprueba o se reprueba; es una práctica diaria que empieza con pequeñas decisiones que, sostenidas en el tiempo, generan grandes cambios.
 


Si eres asociado y deseas aprender cómo la planeación financiera impacta cada una de tus decisiones a lo largo de tu vida y tu riqueza, el programa GRATUITO de Coomeva y La Universidad de los Andes es para ti.




Para más información ingresa a:

Programa de Finanzas Personales  Arrow
 

 

 


Número de visitas a esta página 4358
Fecha de publicación 26/02/2026
Última modificación 03/03/2026
  • Imprimir
  • Leer contenido
  • Compartir

Compartir en:

  • Facebook
  • Twitter
  • Linkedin
  • Whatsapp
Revista Coomeva - Grupo Coomeva
Facebook Instagram Youtube Twitter Linkedin