Inicio » Educación Institucional — Marzo 29, 2016

La acción cooperativa por un consumo responsable y sostenible

CONSUMO

Si seguimos consumiendo y produciendo tal como hasta ahora, se estima que en el año 2050 se necesitarán los recursos de 30 planetas Tierra para suplir las necesidades de la población.

El 15 de marzo se conmemora en el mundo el Día del Consumo Responsable. El consumo responsable es la elección consciente y crítica de los productos y servicios que compramos, no sólo con base en su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran.

Este modelo implica también comprar menos eligiendo sólo lo necesario, estando atentos a cómo influye la publicidad en la creación de necesidades superfluas y prefiriendo productos en cuya elaboración se valore la justicia social, la ética, la solidaridad y la protección del medio ambiente.

Las tendencias de consumo y producción actual de nuestro estilo de vida, nos han llevado a la sobre explotación y agotamiento de los recursos naturales, generando cambios en los ecosistemas locales.

cuadrox El panorama no es alentador. Solo el 20% de la población mundial utiliza el 80% de los recursos disponibles del globo según indica el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La agricultura es el principal consumidor de agua en el mundo y el riego representa casi el 70% de toda el agua dulce disponible para el consumo humano.

La urgencia por un cambio en nuestros estilos de vida es tal, que en la llamada Agenda 2030 de metas globales para los próximos 15 años se ha incluido el Ob- jetivo 12 de desarrollo sostenible sobre consumo responsable.

Cooperativas, responsables y sostenibles

La gestión cooperativa vincula la preservación de la vida humana y del ambiente social y natural, como parte de su identidad y de su lógica.

Las cooperativas vienen construyendo propuestas diferentes de producción y modos de intercambio y comercialización alternativos, con positivos efectos sociales, económicos y ambientales. Es el caso de los mercados populares, las ferias de autogestión local, las redes de producción local, comercio justo y consumo responsable, la compra conjunta de determinados productos, la organización para autoabastecerse con mejores condiciones posibles de calidad y precio, entre otros.

Cada vez más analizan si sus actividades producen lesiones irreversibles al ambiente y de qué manera promueven condiciones de sostenibilidad. Han desarrollado herramientas para medir y dar cuenta de estas acciones, como los informes de Responsabilidad Cooperativa y el Balance Social Cooperativo.

Por su profundo arraigo en las comunidades en las que actúan, las cooperativas pueden empoderar a las personas haciendo que tomen conciencia acerca de la necesidad del consumo res- ponsable.

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