Inicio » Comité de Ética Institucional — Mayo 16, 2016

El desafío de ser coherentes

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Una madre reprende a su hijo de 8 años de edad, porque el niño tiene la costumbre de decir mentiras, según reprocha su maestra en una nota que le ha enviado: “Siempre debes decir la verdad hijo… no sé por qué dices mentiras, si tu padre y yo no lo hacemos”.

De pronto la madre ve por la ventana que un cobrador llega a la casa. Mientras se esconde, ella le dice a su hijo: “Abre la puerta y dile al señor que salí… que no estoy”. El niño abre y le dice al cobrador: “Mi mamá le manda a decir que salió y que no está”.

Tal vez la mejor palabra para expresar lo relatado en este viejo cuento es “incoherencia”; esto es la falta de conexión entre lo que se dice y lo que se hace. Lo que debe practicar la madre de esta historia es el principio de la “coherencia”.

A propósito de esta historia, en relación con los principios del actuar cotidiano que deben seguir todos los integrantes de Coomeva, el capítulo segundo del Código de Ética dice: “Artículo 5. Coherencia con los principios y valores fundamentales. Todas las actuaciones personales y empresariales de quienes estén vinculados a la Cooperativa, deberán ser coherentes con los principios y valores fundamentales de ésta.”

Así, el fundamento del actuar de Coomeva expresado en el Código de Ética es la coherencia que, según el Diccionario de la Real Academia, es la “actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”.

Aunque todos profesamos unos principios, en ocasiones actuamos de manera contraria a ellos; es decir, en forma incoherente, y cuando somos concientes de esta situación buscamos justificarnos.

El psicólogo social León Festinger le dio a este comportamiento el nombre de “disonancia cognitiva”, señalando que “las personas no soportamos mantener al mismo tiempo dos pensamientos o creencias contradictorias y automáticamente justificamos dicha contradicción, aunque para ello sea necesario recurrir a argumentaciones absurdas.”

Ejemplos de lo anterior son las frases típicas de justificación como “para evitar males mayores”, “oculto para que no me hagan daño”, “ojos que no ven corazón que no siente”, “lo importante es mantener el trabajo”, “el fin justifica los medios”, “lo hago en nombre de la patria”, “no decir la verdad ahorra disgustos y problemas”, entre otras.

La falta de coherencia se traslada del mundo personal al mundo empresarial y del trabajo. En otras palabras, si no soy coherente a nivel personal, difícilmente lo seré en la empresa para la que trabajo.

Coomeva es una gran cooperativa, con valores manifiestos y con personas comprometidas en su crecimiento, pero no está exenta de incoherencias. Desde la ética, la apuesta para nuestra Cooperativa es llevar a la práctica, con coherencia personal y empresarial, los principios y valores expresados en el Estatuto, en el Código de Buen Gobierno y especialmente en el Código de Ética.

En nuestra LIII Asamblea General de Delegados, el profesor invitado Luis Razeto Migliari, habló de la importancia de resolver el dilema entre ser eficientes económicamente sin sacrificar la coherencia con los principios y valores, y viceversa. Señaló que siendo éticamente coherentes somos también eficientes por cuanto cumplimos a cabalidad las promesas hechas a los asociados.

Por lo anterior, invito a consultar en la página web de la cooperativa el Código de Ética, especialmente el capítulo segundo, que será motivo de inspiración para su reflexión.

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