Inicio » Comité de Ética — Noviembre 9, 2018

Actuar ético, un propósito para siempre

No se necesitan leyes para hacer conciencia de qué está bien y qué está mal en el actuar de los seres humanos, pues para eso están la ética y la moral.

El pasado agosto de 2018 los colombianos tuvimos la oportunidad de atacar en un alto grado, uno de los mayores flagelos de nuestra sociedad: La corrupción.

Esto habría sido una opción si la consulta popular anticorrupción alcanzaba a pasar los umbrales propuestos. Aunque logramos mucho con la votación y con el ejercicio democrático, el resultado esperado no se dio por muchas circunstancias, entre ellas porque hemos perdido el norte y la noción de lo que es la frontera de lo ético y lo legal. 

Para este caso, la corrupción rampante tanto en instituciones públicas como privadas y un ejercicio del poder hecho de forma insustancial, han llevado al traste los cimientos que inspiraron los valores éticos y morales de nuestra sociedad. 

Ha hecho carrera en la legislación mundial y particularmente en la de nuestro país,  que para sentir menos presión de nuestro entorno moral al transgredirlo, se emitan las leyes que nos circunscriben en la tranquilidad que lo que está hecho observando la ley no puede tener miramientos diferentes, y está comprobado que no es así; la ética y  la moral del ser humano, siempre conscientemente le indica qué está bien y qué está mal en  su actuar, así ese actuar esté cobijado por la emisión de una u otra circunstancia legal que lo avale desde esa óptica.

Es imperativo que esta generación retome los caminos de la ética y no siga los atajos que hacen que traspasemos esa frontera, que se vulneren los derechos de las personas y se dilapiden los recursos, para hacer una sociedad más justa y equitativa. 

Es aquí donde quienes hemos recorrido el camino de lo solidario y de buscar el bien común, podemos decir que nuestras instituciones o entidades cooperativas juegan un papel preponderante. 

Si tenemos clara esa línea fronteriza entre lo ético y lo legal, y no usamos esto último para minar lo ético, podemos decir que hemos andado gran parte del camino.

En esta época de Navidad y en el nuevo año, la invitación es a que dentro de los propósitos de cada uno incluyamos la ética en cada acción de nuestra vida; pero no para el próximo año, sino desde ya y para siempre.

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