Salud emocional y covid-19

En la lucha contra el coronavirus, el mundo ha oscilado entre dos polos opuestos: la paranoia del encierro total y el libertinaje de la negación del virus. En Colombia no hemos sido ajenos a esta dinámica. Hace más de un año, el 25 de marzo del 2020, el Gobierno Nacional decretó una cuarentena total durante 19 días. Empezábamos a vivir las reglas de un nuevo juego social.

Las preocupaciones mediáticas giraban en torno a la economía, el orden público y la geopolítica. Pronto, se construyó un miedo contra el virus. La gente tenía temor de salir a la calle, temor de contagiarse, temor de morir. ¿La solución? Extremar las medidas: no abrir las ventanas de las casas, lavarse las manos obsesivamente y desconfiar hasta del perro. Paranoia.

En el otro lado, estaban (y están) las actitudes negacionistas, aquellos que afirman la inexistencia o la debilidad del virus. Se liberaron del miedo, hicieron fiestas, nunca se pusieron tapabocas y se rebelaron contra las reglamentaciones nacionales. Libertinaje.

Casi todas las personas tienen un poco de uno y un poco del otro. Aunque aquellos que acogieron el encierro y las medidas de precaución tienen menos probabilidad de enfermarse por el virus, a los médicos les preocupa su salud emocional. Al comienzo, este tema no aparecía en los noticieros, pero luego se volvió prioritario.

Expertos como el médico Faheem Younus, jefe de la Clínica de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, recomiendan sensatez. Todo lo que usted tiene que hacer, dice, es procurar un distanciamiento de dos metros con cualquier persona con la que converse, usar bien el tapabocas y mantener sus manos limpias. Si cumple estas tres reglas a rajatabla es muy poco probable que se contagie. El doctor Younus asegura que la limpieza de la suela de los zapatos no tiene fundamento, pues la probabilidad de infectarse por este medio es la misma probabilidad de ser golpeado por un rayo dos veces en un día.

La realidad es que hemos tenido que aprender a vivir en una nueva normalidad repleta de reglas sociales extrañas. La clave está en tomar las medidas cruciales, seguir las recomendaciones de los profesionales y no obsesionarse con el virus. Aquí enumeramos algunos consejos que pueden ayudarle a mejorar su salud emocional:

1. Apague el televisor y desconéctese de las redes sociales cuando desayune, almuerce y cene. Disfrute de los sabores y del descanso para su cerebro.

2. Salga al parque, respire el aire de la mañana, escuche el canto de los pájaros. En la belleza de las cosas pequeñas está la clave de la relajación.

3. Juegue un juego de mesa con su pareja, sus padres, sus hijos o sus amigos. Los juegos están hechos no para ganar o perder sino para conversar y reír.

4. Siembre en su casa una planta cuyas hojas pueda usar para prepararse un té antes de dormir. Cuídela y mírela crecer cada día.

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