Quinto principio cooperativo: educación


“La educación cooperativa es una escuela permanente de orientación solidaria, que forja en los asociados conductas de trabajo mancomunado, ayuda mutua y bienestar colectivo, logrando como meta la dignificación del ser humano”.  
Dr. Félix Acosta Gualtero.

La Alianza Cooperativa Internacional, ACI, fundada en Londres en 1895, reúne, representa y sirve a las cooperativas de todo el mundo.

En 1995 la ACI formuló una nueva declaración de la identidad cooperativa, en la que estableció la actual definición de cooperativa y refrendó nuestros valores y principios, reconociendo que han sido la base para transformar al cooperativismo como una de las mayores fuerzas sociales y económicas a nivel mundial.

Entre los siete principios cooperativos quiero llamar la atención al quinto, que se refiere a Educación, Formación e Información, claves para el desarrollo integral de las cooperativas.

La educación debe ser parte esencial de la formación de dirigentes en todos los niveles -principal grupo que debe asimilarla-, así como de empleados, administradores, gerentes y miembros de juntas directivas, y por supuesto, de todos los asociados, quienes deben conocer los fundamentos de la cooperación.

Coomeva ha diseñado un extraordinario modelo de educación cooperativa, Saber Coomeva que, ante la ausencia de cátedras escolares y universitarias, es hoy la mejor contribución a la educación con que cuenta el movimiento cooperativo y solidario en nuestro país. Así mismo aplica sendas estrategias de información, dirigidas no solo a los asociados sino también a la comunidad en general.

Coomeva también cuenta con el Proyecto Educativo Socio Empresarial Solidario, PESEMS, que, articulado a la educación cooperativa, permite expresar los principios y valores en la estructura curricular. Otra herramienta clave para orientar la educación en la Cooperativa es el Balance Social, pues permite conocer si los objetivos, metas y acciones han sido efectivas en el cumplimiento de la promesa de valor.

Es de mencionar que en términos de nuestro aporte a la educación, este año tenemos el desafío de ajustarnos a las nuevas normas que regirán en Colombia en este sentido. Hasta hace un año las cooperativas podíamos destinar el 20% de nuestros excedentes a la educación. A partir de ahora estos recursos serán manejados por el Gobierno, por lo que los recursos para educación deberán entonces provenir de los presupuestos de gastos e inversión de las cooperativas.

Líderes para la educación


La educación cooperativa es indispensable para la generación y fortalecimiento de nuevos líderes, pues el liderazgo cooperativo debe ser participativo y colectivo.

Coomeva ha sido ejemplo de este liderazgo, con los doctores Uriel Estrada Calderón (qepd) y Víctor H. Pinzón, quienes dirigieron la organización y señalaron el exitoso camino recorrido durante 55 años, bajo el predicamento de que Coomeva es una organización que aprende. También con el doctor Armando González Materón, durante muchos años presidente del Consejo de Administración, con destacadas ejecutorias.

La educación cooperativa deberá desarrollarse también hacia niños y jóvenes, así como hacia las mujeres, quienes son cada vez más importantes en los procesos educativos y se posicionan con fuertes liderazgos.

Por todo esto es preciso mirar la educación cooperativa no como un fin, sino como un medio para trabajar por el perfeccionamiento social en el que estamos comprometidos.

Síguenos