Rigoberta Menchú, en Exposer 2019

Para hablar de cómo despertó su conciencia en torno a la paz, la equidad y la democracia, la extraordinaria líder indígena guatemalteca, Rigoberta Menchú Tum, será la invitada central del Seminario Internacional Exposer 2019, que realizará Coomeva el viernes 13 y el sábado 14 de septiembre en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, en Cali.

Rigoberta es mundialmente conocida como defensora de los Derechos Humanos, embajadora de buena voluntad de la Unesco, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y Premio Nobel de la Paz en 1992.

“Otorgarle el galardón a una mujer indígena es como dárselo a una sirvienta” manifestó en 1991 el entonces presidente de Guatemala, Jorge Serrano, al referirse a la candidatura de Menchú, al premio Nobel. Y en efecto, ella fue una empleada doméstica, que solo a sus 20 años aprendió a hablar, leer y escribir en español.

Sufrió toda clase abusos y discriminación desde muy niña; incluso cuenta que en 2007 fue expulsada de un hotel en México donde había sido invitada para un evento presidencial, porque los empleados la confundieron con una vendedora ambulante.

Rigoberta se refiere a sí misma como una sobreviviente de las desigualdades sociales, la miseria, la discriminación racial y de género, el genocidio y la crueldad.

Empezó a laborar a sus 5 años. Vivió su niñez y adolescencia privada de todo. A los 14 años trabajaba en fincas como jornalera. Vivió los momentos más terribles cuando su padre fue quemado vivo por la policía en 1980; su mamá fue torturada y muerta por los militares, y sus hermanos también fueron torturados y asesinados por los Escuadrones de la Muerte en Guatemala.

A los 21 años logró salir de su país y con una nueva conciencia en ella, luego de los terribles sucesos de su familia, inició una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco y de la violación de los Derechos Humanos a la que sometían a los indígenas.

Un sueño llamado paz

Sus ideas sobre la paz como un proceso de transformación social y disminución de la pobreza coinciden con los valores, el pensamiento cooperativo y de Coomeva.

Rigoberta rechaza la interpretación simplista de la paz como ausencia de guerra y enfatiza que ésta solo será verdadera para los pueblos cuando cambien sus condiciones de marginación.

“No soñar con la paz mundial es un delito contra la humanidad. Mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar la paz; por eso tenemos que verla como educación, cultura y convivencia” dice la nobel.

Además expresa: “La paz es darnos una nueva oportunidad porque muchas veces no sabemos que lo que vivimos realmente es un tiempo muy corto, y lo hemos convertido en odio, guerras y desprecios. Creo que siempre hay la oportunidad de volver a empezar con nuevos principios y valores”.

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