IDENTIDAD COOPERATIVA Clave para la sostenibilidad e impacto de Coomeva

En la identidad cooperativa1, conformada por los valores y principios cooperativos, y cuyo propósito está orientado a las personas y a su mejor condición de vida, está el factor que diferencia a las cooperativas de otras entidades y asegura la sostenibilidad de su modelo empresarial.

Gracias a la aplicación de los valores y principios, las cooperativas demuestran que la actividad empresarial puede ser no sólo distinta, sino también mejor.

Hoy se reconoce que la esencia que hace a una empresa cooperativa es tan fuerte y relevante para la sociedad actual, como lo era cuando se fundaron las primeras cooperativas en los siglos XIX y XX2 .

Sin embargo, aunque los valores sean inmutables, la aplicación de los principios cooperativos necesita adaptaciones, así como una reevaluación constante que acompañe los grandes cambios del entorno y los nuevos retos económicos, sociales, culturales, medioambientales y políticos.

 

Bondades y fortalezas

Los principios, más que preceptos, son directrices sobre cómo tomar decisiones.

Gracias a la aplicación de los valores y principios, la gestión cooperativa ha mostrado gran impacto en muchas comunidades y resiliencia ante crisis económicas. Cuando se han dado algunos fracasos ha sido precisamente por desconocimiento o aplicación distorsionada de estos principios tutelares del modelo cooperativo.

La estricta aplicación de los principios da a la cooperativa fortalezas y capacidades que la llevan a una gestión empresarial más eficiente, competitiva y sostenible:

• Sistema de valores compartido. Coincide con uno de los rasgos de las empresas excelentes. Genera confianza, cohesión y motivación e induce al colectivo a soluciones equitativas.

• Gestión democrática de los asociados. Las cooperativas son “escuelas de democracia” pues los asociados participan de su identidad, servicios, operaciones, resultados y decisiones, y sienten mayor pertenencia.

• Distribución de excedentes. En las cooperativas, gran parte de los excedentes se reinvierten, con lo cual se construye un capital colectivo. También se reconoce a los asociados en proporción a sus operaciones y no sobre el capital aportado.

• Educación, formación e información. Constituyen “la regla de oro de la cooperación”, por cuanto hacen posible conocer y aplicar los demás principios. La formación es también un tema estratégico en las empresas excelentes.

• Cooperación entre cooperativas. Este principio es vital para impulsar el desarrollo de las cooperativas mediante incidencia y representación ante diversos grupos de interés, así como para aprovechar economías de escala.

• Interés por la comunidad. Michael Porter, experto en estrategia, afirma que el futuro es de las empresas que invierten en “valores compartidos”, es decir, que consideran sus repercusiones sobre los clientes, el ambiente, los empleados y el futuro, y esto es clave en las cooperativas.

Esto corrobora que la identidad cooperativa no es sólo una definición ideológica o académica, sino que su práctica es clave para la sostenibilidad de las mismas cooperativas, así como para su impacto en el desarrollo y en la vida de las personas.


1 La Declaración de Identidad Cooperativa comprende la definición de cooperativa, los valores y los siete principios. Fue aprobada en el Congreso de la ACI, en Manchester, en 1995.
2 Alianza Cooperativa Internacional, ACI. Notas de Orientación para los Principios cooperativos. 2015.

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