‘Porfiando, porfiando’: Así creó a Coomeva

 

Detrás de cada gran historia hay fragmentos sin contar; aquellos que al unirlos revelan el real tamaño de los esfuerzos y victorias de sus protagonistas. Doña Nelly Navia de Estrada cuenta algunos de esos momentos de vida compartidos con quien dio el primer paso en la historia de Coomeva hace 55 años: El médico Uriel Estrada Calderón (qepd).


No detrás, sino siempre al lado y de la mano del médico Uriel Estrada Calderón estuvo su compañera de toda la vida: doña Nelly Navia de Estrada.

Fueron 66 años de matrimonio, seis hijos y gran complicidad. Doña Nelly estuvo siempre con él, alentándolo en sus ideales, respaldando sus proyectos, y con la misma intensidad sintió las alegrías y desvelos de quien hizo realidad el sueño de la creación de Coomeva.

“Crear la cooperativa se volvió una obsesión para Uriel. A donde fuéramos y con quien estuviéramos él solo hablaba de cooperativismo».

Creía que no había tarea pequeña en este propósito. Tanto cuando obtuvo la beca para estudiar cooperativismo en Alemania, como cuando lograba la voluntad de algún colega para sumarse a su idea, siempre sentía la misma emoción.

También vivió preocupaciones cuando las cosas no salían como esperaba. Eran días de mucha paciencia. A veces, luego de noches casi sin dormir, se levantaba en la madrugada a seguir pensando ‘qué más puedo hacer; cómo ayudo a los demás’.

Jamás dudó

Fueron días difíciles, pues teníamos seis hijos. Traté de que él encontrara en mí y en la familia un aliciente.

Aunque lo apoyé en todo, alguna vez le dije que tuviera cuidado de no excederse, pero él siempre decía ‘voy para adelante, yo sé que se puede’ y jamás lo vi dudar ni flaquear.

Coomeva se volvió su vida, al punto que un día decidió cerrar su consultorio para dedicarse a la cooperativa. Eso si no lo habló conmigo. Yo estaba fuera de la ciudad y cuando llegué encontré la noticia. Casi me desmayo. Me dio mucho pesar, pues tenía muchos pacientes que lo apreciaban, pero él siempre hacía lo que debía para cumplir sus propósitos.

En la semana estaba dedicado todo el tiempo a su proyecto. Llevaba a sus colegas a casa muchas noches a comer, mientras seguían hablando de la cooperativa. Los médicos lo querían, le seguían su idea y admiraban su pensamiento.

Días de gloria

Ese 4 de marzo de 1964 yo lo esperé sentada. Llegó a casa radiante, repitiendo que iba para adelante.

Fue uno de sus días más felices. También lo fue cuando creó el Fondo de Solidaridad, que decía era ‘lo máximo’. La creación de Fundadores, la unidad de vivienda cooperativa que él impulsó en Cali, fue otra enorme satisfacción. Él se murió pensando en ella, diciendo que era única en Colombia.

Cuando le preguntaban cómo iba con la creación de Coomeva siempre respondía: “porfiando, porfiando”. Y era verdad; enfrentaba cada problema y procuraba todos los días pensar cómo atraer más gente a la Cooperativa.

Tuvo varios tropiezos y no pudo llevar a cabo algunas ideas como hubiera querido. Creo que habría hecho mucho para seguir ayudando a los demás. Afortunadamente Coomeva cuenta hoy con un líder como el doctor Alfredo Arana que ha sido incansable, con tanto amor y dedicación a esta obra que la ha llevado tan adelante. Deseo que sigan así, pues Coomeva para el país es única.”

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