Cuidado con lo que desea, pues puede hacerse realidad

Cuando llega el año nuevo, en varias culturas se acostumbra a expresar buenos deseos a familiares y amigos, como  felicidad, prosperidad, salud, alegría, “paz” y otros más. Y uno mismo hace promesas y votos sobre lo que se propone alcanzar en el nuevo año.

Apropósito de la llegada del 2019 quiero invitarlos a reflexionar en torno a la siguiente pregunta: ¿Lo que deseamos para los demás o lo que queremos para nosotros es lo que más nos conviene? Para encontrar la respuesta, les comparto esta historia de Anthony de Mello tomada de su libro La oración de la rana:

En la antigua India se concedía mucha importancia a los ritos védicos, de los que se decía que funcionaban tan ‘científicamente’ que cuando los sabios pedían la lluvia, jamás se producía una sequía. Así es que, conforme a dichos ritos, un hombre se puso a rezarle a Lakshmi, la diosa de la abundancia, para que le hiciera rico.

Estuvo orando sin éxito durante diez largos años, al cabo de los cuales comprendió de pronto la naturaleza ilusoria de la riqueza y abrazó una vida de renuncia en el Himalaya.

Un buen día, mientras se hallaba sentado y entregado a la meditación, abrió sus ojos y vio ante sí a una mujer extraordinariamente hermosa, tan radiante y resplandeciente como si fuera de oro. “¿Quién eres tú y qué haces aquí?”, le preguntó.

“Soy la diosa Lakshmi, a la que has estado rezando himnos durante doce años”, le respondió la mujer, “y he decidido aparecerme ante ti para concederte tu deseo”. “¡Ah, mi querida diosa!”, exclamó el hombre, “ahora ya he adquirido la dicha de la meditación y he perdido el deseo de las riquezas. Llegas demasiado tarde… Pero dime, ¿por qué has tardado tanto en venir?”

“Para serte sincera”, respondió la diosa, “dada la fidelidad con que realizabas aquellos ritos, habrías acabado consiguiendo la riqueza, sin duda alguna. Pero, como te amaba y sólo deseaba tu bienestar, me resistí a concedértelo”.

Y concluye De Mello diciendo: “Si pudieras elegir, ¿qué elegirías? ¿que se te concediera lo que pides o la gracia de vivir en paz, aunque no la hubieras pedido?”

Los invito a responder esta pregunta desde los valores como cooperativistas, y a que la respuesta los guíe en las decisiones de este nuevo año.

En nombre del Comité de Ética de Coomeva les deseo feliz y venturoso Año Nuevo 2019.

 

Síguenos