Lo cooperativo ¿Un paradigma para el siglo XXI?

¿De qué manera el cooperativismo garantiza su predominio y la extensión de su forma de ver el mundo en este complejo siglo XXI?

En una nueva era de rápidas y amplias transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales, cabe preguntarnos sobre cómo se valida, legitima y se extiende la ideología cooperativa, como alternativa para entender y abordar los problemas y contradicciones del mundo de hoy.  

La creciente desigualdad social, la destrucción del medio ambiente, la degradación moral, la simulación democrática, la adicción consumista y el imperio de los poderosos son resultado del predominio de un sistema capitalista, distinguido por el afán de lucro y la acumulación de ganancia ilimitada como motores de la economía, el control de los mercados, la propiedad de los medios de producción y la subordinación del trabajo humano. 

Todo esto constituye un enfoque individualista, egoísta y competitivo de ver el mundo, muy contrario al paradigma cooperativo. 

El paradigma cooperativo, es decir, la manera particular, el ejemplo o modelo como el cooperativismo percibe e interviene en el mundo, es un proyecto que busca integrar a todos los hombres y mujeres, y a todos los pueblos sin exclusión alguna, con propuestas de organización de la acción colectiva para solucionar los problemas u obstáculos que limitan la plena realización de las potencialidades humanas en la época actual. 

El cooperativismo es un movimiento democrático sin consideraciones de raza, género, edad, religión, cultura y afiliación política partidista, en donde todos sus miembros inventan, intervienen, formulan y construyen proyectos que van mucho más allá de su interés particular.

“Lo cooperativo” es una concepción del mundo, de la vida y del hombre, y un programa de transformación social que se ha gestado por casi 200 años, y que debe validarse y legitimarse también en este siglo.

De allí que la educación, como principio de principios, es un instrumento esencial para la trascendencia del movimiento cooperativo.

Su éxito depende en gran medida de que los socios, la dirigencia y la administración tengan claro el espíritu y orientación del propio paradigma cooperativo, poniendo al ser humano en el centro de su razonamiento y de su acción, practicando los ideales de libertad, igualdad, democracia, solidaridad, equidad y responsabilidad social, para que el cooperativismo se convierta en una alternativa mundial real en este siglo

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