El poder de la confianza

Como asociada y como dirigente siempre me llena de entusiasmo llegar a estos días de elecciones, porque nos ratifican que somos una cooperativa viva, que hemos perdurado, que nuestra organización ha crecido en estos 53 años y se consolida precisamente con el poder que da la participación y la confianza de las personas.

La Cooperativa como organización es compleja, pues actúa a la vez en dos dimensiones. Una asociativa, fundada en el liderazgo colectivo, y una dimensión empresarial referida a la prestación de servicios o productos para satisfacer las necesidades de los asociados. También debemos incluir el aspecto educativo o formativo que se requiere de base para propiciar el cambio de paradigma y una cultura coherente con la propuesta solidaria y la cooperación.


Para que las dos dimensiones -cooperativa y empresarial- se desarrollen y lo educativo cumpla su propósito, la confianza es una condición fundamental.


Nuestra vida y la socialización tienen como centro la confianza. Para sobrevivir, las personas tuvimos que aprender a confiar en las otras. En el caso de nuestra Cooperativa llevamos 53 años trabajando por ganarnos la confianza, haciendo que nuestros asociados y la comunidad en general la depositen en nosotros como organización y como modelo socioeconómico alternativo.

La confianza en la Cooperativa opera cuando una persona se asocia y continúa en ella; cuando prefiere y usa los servicios y productos que le ofrece; y cuando promulga y promueve la filosofía cooperativa para animar a otros a ser parte de ella. Pero la confianza implica también reciprocidad, así que opera también cuando la Cooperativa responde de manera apropiada a las necesidades de los asociados y cumple certeramente su misión.

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