Inicio » De la Presidencia Ejecutiva — Noviembre 6, 2013

Vigencia y Potencial del
Modelo Empresarial Cooperativo

Existe amplia literatura acerca de las diferencias entre el desempeño de las empresas cooperativas y las de capital convencional, evidenciadas durante tiempos de crisis económica. Entre los estudios que me han parecido de gran interés puedo mencionar a “Resilience in a downturn: Thepower of financial cooperatives” y “Resilience of the Cooperative Business Modelin Times of Crisis” de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) publicados en 2013 y 2009 respectivamente. Ambos apuntan a la misma conclusión, confirmando la visión de que las instituciones cooperativas han superado las recientes crisis mucho mejor que las empresas en manos de inversionistas. Sugiere además algunas razones que explican este fenómeno y que están directamente relacionadas con la estructura de propiedad de las cooperativas.

“El reciente salvamento por parte de los gobiernos de los bancos privados ha puesto en evidencia las virtudes del sistema bancario cooperativo, propiedad de los asociados, más conservador a la hora de asumir riesgos y menos guiado por la necesidad de obtener beneficios para sus accionistas y bonos para sus altos directivos”1.

Un modelo económico con un amplio mercado

El movimiento cooperativo emerge como una alternativa de humanización del proceso de desarrollo económico, actuando en las estructuras de capital y empresa privada predominantes, admitiendo las reglas básicas del capital y mercado pero introduciendo una concepción más humanista orientada al bienestar de las personas y de la sociedad.

En varios países las necesidades de una buena parte de los hogares con respecto a los sectores financieros, de salud, agrícola, vivienda, seguros y servicios públicos, entre otros, son atendidos por cooperativas. Hoy se habla de un número cercano a 1.000 millones de cooperados en el mundo.

De acuerdo con la Federación Internacional de Cooperativas y Mutuales de Seguros, por ejemplo cerca del 24 por ciento del mercado mundial de seguros está en manos de cooperativas. El principal miembro de esta Federación es el gigante japonés Zenkyoren que recibe un ingreso por primas de cerca de 4.700.000 millones de yens (aproximadamente 50.000 millones de dólares).

En la actividad bancaria existen historias similares. En los Países Bajos, la mitad de la población es cliente de Rabobank, mientras que en Alemania los bancos cooperativos en su conjunto tienen 30 millones de asociados. Un estudio reciente de The International Raiffeisen Union dice que los bancos cooperativos tienen el 20 por ciento del mercado minorista europeo.

La red mundial de cooperativas, propiedad de los ahorradores de las cooperativas de crédito, también es importante. De acuerdo con el Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU), la red ofrece a sus 177 millones de miembros en 96 países (muchos de ellos países en desarrollo) una manera fácil, económica y segura de ahorrar y solicitar préstamos.

La última crisis financiera que ha transformado el mundo de las finanzas está dirigiendo una atención inusitada hacia esta forma especial de empresas que son las cooperativas y que tienen la característica común de trabajar para distribuir los beneficios entre sus miembros en vez de entre accionistas.

Podemos ver cómo en Europa, durante la crisis, los bancos cooperativos incrementan sus activos y clientes y sus participaciones en depósitos y créditos no se ven afectadas negativamente.

Tabla 1: Efectos de la crisis bancaria en los bancos cooperativos europeos durante cuatro años

Fuente: International Labour Office

La relación de largo plazo con nuestros cooperados nos lleva a tomar decisiones más responsables

Para esto es importante tener en cuenta algunas reflexiones sobre lo que significa la práctica del cooperativismo desde el punto de vista del asociado. Los asociados de cualquier cooperativa históricamente tienen una serie de deberes y derechos. Derechos que no solo son inalienables sino que definen la naturaleza misma de una entidad solidaria:

Control democrático de la organización.
Recibir servicios oportunos, de calidad y competitivos, en los términos en que hayan sido definidos a través de las empresas creadas para tal fin, y que a su vez garanticen la sostenibilidad de la empresa cooperativa.
Participación económica que implica un aporte a la mutualidad, el cual debe ser tratado con criterios de inversión.
Y muy especialmente el derecho a ser tratado igual a cualquier otro asociado en todos los sentidos.

Una verdadera cooperativa se rige por estos criterios y los complementa con los elementos propios del modelo, que tienen que ver con la definición de una cooperativa según la declaración de Manchester en 1995, con los valores cooperativos que son la base de la diferenciación y de una construcción social y económica especial y fuente de una ventaja competitiva, y con los principios cooperativos que son los ejes sobre los cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores, es decir son formas definidas de gestión y procedimientos bajo los cuales las cooperativas desarrollan sus actividades.

En este sentido, las cooperativas forman empresas para prestar sus servicios y definen adicionalmente los derechos que tendrán los asociados como usuarios (clientes), gestores (administradores) e inversionistas (aportantes).
Las cooperativas se encuentran circunscritas bajo una orientación particular: la orientación de la economía solidaria, en la que los objetivos de la cooperativa dependen de las necesidades de los asociados, a diferencia de las empresas de capital privado que se rigen bajo una propósito fundamental como es la acumulación de capital.

En las empresas cooperativas el valor agregado del producto es también una prioridad pero no un fin en sí mismo. Los excedentes de una cooperativa tienen como objetivo principal mejorar el bienestar de sus asociados o fortalecer la empresa cooperativa a través del desarrollo de nuevos servicios o de la conformación de reservas de propiedad colectiva que fortalecen la organización. Los excedentes generados incluso pueden ser considerados como una forma de “herencia” entre las diferentes generaciones, a través de la cual los activos acumulados en el tiempo se transfieren y forman una dote para los asociados futuros. Además es fundamental reconocer que la empresa cooperativa produce beneficios que no se miden sólo en términos de excedentes.

La estabilidad y calidad del empleo, la garantía de acceso a los bienes y servicios ofrecidos a los asociados en condiciones de equidad, el cuidado del medioambiente y la contribución a la formación de capital social son ejemplos de valor agregado que no se reflejan con la sola mirada de las cifras financieras. Por esta razón, cuando se mira el resultado de una cooperativa es necesario tener en cuenta sus excedentes presentados en sus estados financieros como la cuantificación de los beneficios (menores precios, servicios no cobrados, programas especiales para los asociados). Adicionalmente la empresa cooperativa no crea valor solo para sus asociados, sino que distribuye el valor que produce tanto a sus asociados como a los que no lo son y que se benefician de las externalidades positivas.

El modelo cooperativo es por tanto una excelente alternativa para el emprendimiento empresarial, en especial cuando no se cuenta con grandes capitales, pues a través de la unión de muchos esfuerzos individuales se puede conformar un capital respetable. Coomeva es una muestra de esta afirmación.

1Resilience of the Cooperative Business Model in Times of Crisis. Johnston Birchall y Lou Hammond Ketilson. International Labour Organization. 2009.

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