Inicio » Institucional — Marzo 12, 2014

Uriel Estrada Calderón
El gestor de un “segurito” que se convirtió en la cooperativa más grande de Colombia

Algunas de las más reconocidas empresas del país nacieron como pequeños negocios, dentro de diminutos locales y facturando apenas lo necesario. Al mismo tiempo todas han tenido una constante: un esfuerzo por permanecer y un líder que creyó firmemente en la idea, que la impulsó y cuya visión y perseverancia las llevó a convertirse en íconos del empresariado colombiano.

El Valle del Cauca tiene el privilegio de contar con una de estas empresas y con uno de estos líderes visionarios. Se trata de lo que hoy es el Grupo Empresarial Cooperativo Coomeva y de su principal líder y gestor, el médico pediatra Uriel Estrada Calderón.

Desde finales de los años 50 el doctor Uriel Estrada buscaba una idea innovadora que contribuyera a tener un respaldo económico para los profesionales de la medicina y sus familias, en caso de una calamidad o de su fallecimiento. Esta preocupación por brindarle una protección a la familia luego de su muerte, fue lo que motivó al doctor Estrada a pensar en la idea de crear un “segurito” de vida.

Estudioso y apasionado por sus ideas, como siempre lo ha sido, empezó a buscar información y experiencias que le ayudaran en su propósito. Fue en esa indagación que se topó con lo que sería su mayor pasión en la vida: el cooperativismo.

Medicina y cooperativismo

Al poco tiempo el doctor Uriel Estrada entendió que la medicina y el cooperativismo tenían mucho en común. Ambos están dirigidos a servir a la comunidad, a brindarles un bienestar. Pero además se encontró con los textos de Peter Warbasse, un eminente médico cirujano, reconocido líder cooperativista de los Estados Unidos. Fueron los textos de Warbasse junto con el apoyo brindado por Uconal y la Universidad Obrera en Cali lo que le inspiraron sus mayores ideas sobre la cooperación, mismas que decidió empezar a extender entre la comunidad de médicos de su época.

“Cuando conocí bien el cooperativismo y sus bondades quedé absolutamente abismado y me preguntaba cómo es que ignorábamos todo esto” menciona hoy el doctor Estrada. “Cuando supe bien qué era el cooperativismo y entendí que por allí era que podría desarrollar la idea de crear el seguro de vida para los médicos y nuestras familias, me entrevisté con 200 médicos para invitarlos a hacer un curso de cooperativismo”.

Pero poner en marcha su idea de una cooperativa no fue color de rosa. En ese momento en que les hablaba a los médicos de la filosofía del cooperativismo y de la idea de conformar una cooperativa para la protección y el ahorro de los médicos, estaba en liquidación la Cooperativa de la Universidad del Valle, así como una cooperativa creada por el Colegio Médico del Valle en 1951, que fracasaron por falta de educación cooperativa. Pero esto no desalentó al doctor Estrada en su propósito. “Desde que empecé a estudiar el cooperativismo me hice la promesa de dedicar mi vida a este ensayo e intentar lograr el resultado de poder crear a Coomeva. Entendí que el trabajador cooperativo es aquel que le toca trabajar cuando los demás están descansando: los sábados al medio día, los domingos, los festivos y las noches. Eso fue lo que me tocó vivir ¿Quitarle tiempo a la familia para dedicárselo al cooperativismo? Sí, así es. Desde la creación de Coomeva en 1964 ejercí como gerente hasta 1981”, dice el doctor Estrada Calderón.

El sueño del seguro de vida para médicos asociados que motivó el interés inicial del doctor Estrada finalmente se concretó en Coomeva tres años después de su fundación, que luego evolucionó hacia el servicio mutual de solidaridad, cristalizando así la idea de su principal gestor.

En 1968 la idea de abrir la asociatividad a otros profesionales de la salud no médicos y a todos los profesionales de diferentes áreas llegó a Coomeva con el doctor Uriel, luego de un curso de profundización en cooperativismo que por cuestiones del destino hizo en Alemania. Aprendió de las mejores experiencias de vivienda cooperativa y de servicios de salud cooperativos en países como Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Puerto Rico, y trajo a Coomeva innovadoras ideas que posteriormente se cristalizaron en el servicio de vivienda y en el servicio de medicina prepagada.

“En Coomeva sabíamos lo que estábamos haciendo, por eso la creamos con total convicción en la capacidad y beneficios del cooperativismo. Sigo creyendo en que el cooperativismo es mi único camino para poder cambiar lo que tenemos; para cambiar nuestro mundo y no seguir acabando con él”.

Luego de 50 años de ver cristalizada la que en un inicio fue la idea de un “segurito de vida” y hoy es la primera cooperativa del país, el doctor Uriel, siempre crítico con su labor y dispuesto a aportar ideas para mejorar, se pregunta si fracasó Coomeva y si la iniciativa ha tenido éxito. Y el mismo se responde: “las respuestas nos las darán las nuevas generaciones, si podemos dejarles un legado espiritual cooperativo y una estructura empresarial que les asegure ese futuro”.

Deje un comentario

requerido *

requerido *

*