Inicio » Oasis — Noviembre 7, 2013

¿Suerte o compromiso?

En cierta ocasión le preguntaron a un gran maratonista africano después de un triunfo: ¿Qué es lo que más agradece de su vida? “La pobreza asumida con amor y fe gracias a mi madre”, respondió con una sonrisa fresca. Luego dijo: “Ella jamás nos educó con lástima o resentimiento y nos enseñó a luchar por nuestros sueños. Desde pequeño mi madre me repetía una de sus frases favoritas: ´Si la vida te da un limón, no te quejes y haz una rica limonada´. Mi buena madre siempre me dijo: ´Sueña, porque la pobreza que hay que temer es la de la mente y el alma´. Ella está viva y se siente orgullosa de lo que he logrado con pasión y persistencia. La vida es otra maratón: Hay que entrenar duro por años y años, y hay que saber perder. A veces me dicen ¡Qué suerte la que tienes! Yo respondo: Mi suerte es el compromiso de entrenar siete horas diarias, confiar y ser positivo”.

Paciencia en los tiempos aciagos

Imita al agricultor que no se desespera porque confía y conoce los ritmos de la naturaleza; él es un maestro de la paciencia. ¿También tú sabes esperar mientras pasan el lánguido otoño y el crudo invierno? Sigue creyendo en Dios y en ti en medio de las vicisitudes.

En la vida hay pausas, en apariencia negativas, pero siempre dejan  grandes lecciones. Una fe firme te saca de la inercia y te permite avanzar con cautela en medio de arenas movedizas.

No es fácil esperar en días fatigosos, pero los que creen salen adelante y superan las desventuras. Graba esto en tu mente: No hay problemas, hay aprendizajes y vivencias de purificación y crecimiento interior. Por tanto, renueva el compromiso en los tiempos dramáticos hasta que, un día, los enigmas se borren y  recuperes los ánimos.

Tarde o temprano la esperanza vence las insidias del miedo y el desánimo, tarde o temprano sales adelante si confías y perseveras.

No desistas aunque la película de tu vida te ofrezca pocas promesas y muchas desilusiones. Deja de buscar excusas o culpables y asume la responsabilidad de tu destino. Examina tus creencias y abandona aquellas que te rebajan. Ensancha tus límites con una firme confianza. En lugar de actuar como víctima de tu pasado, sé el arquitecto de tu porvenir.

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