Inicio » Junta de Vigilancia — Mayo 20, 2015

Por la educación cooperativa

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Reflexionar sobre el paradigma cooperativo es dar una mirada filosófica sobre la humanidad y sobre la ética de los cooperativistas, punto de partida de la educación.

La cooperación, como parte de un movimiento social, es ante todo una manera de vivir, una filosofía de vida; es la cooperación la que ha permitido y permite aún el desarrollo de la civilización, decía el sociólogo norteamericano Emory Bogardus1.

La necesidad humana del acuerdo por la vida es tan pertinente como la de la lucha por vida. En este sentido la cooperación es también un método para la resolución de conflictos.

Por eso puede decirse que van en una ruta correcta quienes piensan en las cooperativas como pilares para mantener y perpetuar la deseada paz y dar una potencial solución al conflicto colombiano. Es bien sabido que una forma de fortalecer la convivencia humana y de responder a las necesidades provocadas por la agudización de las luchas sociales es a través de la cooperación.

La cooperación es más que un simple “trabajo conjunto”. Es interacción obligada; una inter subjetividad necesaria capaz de motivar a las personas hasta el punto de orientar su vida hacia el servicio a los demás. Se inscribe en los preceptos de la solidaridad profunda, deseando para el otro el mismo bien del que goza uno.

Cuestionarnos sobre la educación cooperativa y el papel que esta desempeña en el desarrollo del movimiento cooperativo y en el desarrollo humano global, es imperativo.

La educación en general y la educación cooperativa en particular deberían permitir el desarrollo personal y colectivo de las virtudes esenciales para el advenimiento de una sana democracia, es decir, los conocimientos necesarios para limitar la ignorancia; la autonomía requerida para reducir la dependencia; la confianza para vencer el miedo y la apertura del espíritu para romper la indiferencia. En este sentido la esencia de la educación es la esencia misma de la democracia.

Educar no es instrumentalizar. Es humanizar continuamente; es liberar en cada hombre y en cada mujer lo que les impide ser ellos mismos.

La educación eleva el nivel de conciencia intelectual y moral de los seres humanos para que puedan satisfacer juntos sus necesidades.

La educación es una forma de revolución de la conciencia humana hacia un discernimiento siempre más pertinente. Es lo que debe provocar también la educación cooperativa.

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