Inicio » Oasis — Julio 3, 2013

Mejora tu autoestima

Autoestima es aceptarte como eres, valorar y aprovechar tus dones y no permitir que otros te manipulen, te anulen o abusen de ti. La aceptación serena, amorosa y activa te libra de batallas estériles con Dios, contigo mismo, con los demás y con la vida. Autoestima es tener tu alma en paz, obrar con amor y dar lo mejor para encontrar el sentido de tu vida.

Autoestima es aprovechar todo tu potencial. Aprecia todo lo bueno que hay en ti y no gastes tu energía vital al menospreciarte o al culparte por tus errores. Valórate y podrás amar y valorar a los demás sin mendigar cariño ni actuar como víctima que despierta pesar. Autoestima es creer de verdad que eres una chispa de la luz divina, y no cifrar la felicidad en tus rasgos físicos o en tu origen familiar. Reconoce tu herencia divina y ámate por tu esencia, no por tu apariencia o tus pocas o muchas posesiones.

Tu autoestima es fuerte si amas aquí y ahora, vives en paz con el ayer y no te envenenas con odios y culpas. Amarse es sanar viejas heridas y no cargar los fantasmas del pasado. Sin perdón el pasado es bien pesado. Avanzas sereno si Dios es tu amigo y cuentas con los ángeles. En la fuente cristalina de lo espiritual calmas la sed de tu espíritu y encuentras vigor para no sucumbir. Un ambiente místico impregna todo de amor, multiplica tu vitalidad y te ayuda a mirar de frente.

Cuando cultivas una buena relación con Dios tienes una coraza ante el desaliento, no claudicas y buscas otras estrategias. Siendo espiritual prescindes de lo que te atrapa, buscas el equilibrio y permaneces firme antes los vaivenes de la realidad. No hay nada que no puedas aceptar si amas y te amas.

Poder de las afirmaciones y lo espiritual

Aprovecha cada día el inmenso poder de las afirmaciones y las oraciones breves. Repite mentalmente en el día frases como estas: Me amo, me acepto y acepto todo, soy amor y paz, soy un ser de luz, valgo mucho, puedo y confío. Padre, sé que me amas; Dios mío, en ti confío; Señor, eres mi fuerza y mi paz; Jesús, eres mi Buen Pastor; Dios mío, en ti todo lo puedo.

Tu autoestima mejora con una fe fuerte que te ayuda a resolver los acertijos de la vida. Por eso debes cuidar tu alma y mejorar tu relación de amor con Dios. Amarte es tener un cultivo espiritual constante, no una vida espiritual de coyuntura, sólo en la necesidad.

Fortaleces la autoestima si controlas tu mente y la enfocas siempre en lo positivo. Recuerda que somos lo que pensamos y que, por ley de atracción, la mente atrae lo que estamos pensando. Piensa lo mejor de ti, de los demás y de la vida.

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