Inicio » Desde el Consejo — Octubre 19, 2016

Las cooperativas y la paz

Nuestra responsabilidad por una nueva Colombia

Debemos pasar del discurso a la acción en torno a la consolidación de la paz. Las cooperativas tenemos propuestas concretas para aportar, en especial al fortalecimiento del campo, el sector más afectado con la guerra y el que recibirá uno de los mayores impactos con los cambios que se avecinan con la firma del acuerdo de paz.

Luego de más de 50 años de uno de los conflictos armados más antiguos y complejos, Colombia acaba de firmar un acuerdo de paz, escribiendo así un capítulo sin precedentes en la historia mundial.

La vía pacífica ha ganado la batalla luego de un largo proceso de negociación, no exento de incredulidades, que incluso han polarizado al país, y con una larga lista de dudas aún por resolver sobre lo que vendrá a nivel social, político y económico en el corto y mediano plazo para Colombia, posterior a la desmovilización de los grupos armados al margen de la ley.

Firmar el acuerdo es el primer paso del que será, sin duda, un extenso proceso de reacomodación y rehabilitación de un país, que no podemos desconocer que ha sido minado por la desconfianza, la desunión, la discriminación, las inequidades y otros factores que hacen el camino de la paz aún más difícil.

Estos escenarios nos dejan a las cooperativas en un lugar central y privilegiado para actuar en favor de la paz. Si en algún momento de nuestra historia, Colombia ha necesitado del cooperativismo, es en este. De eso no cabe duda.

Quiero retomar las palabras de nuestro líder fundador de Coomeva, Víctor H. Pinzón, las cuales comparto plenamente cuando afirma que “el momento que está viviendo el país es una oportunidad histórica para que el movimiento cooperativo demuestre que la mejor forma de mitigar la concentración de la riqueza y de romper las barreras de la desigualdad y de llegar a los lugares abandonados por el Estado es la economía solidaria”.

Estos escenarios nos dejan a las cooperativas en un lugar central y privilegiado para actuar en favor de la paz. Si en algún momento de nuestra historia, Colombia ha necesitado del cooperativismo, es en este. De eso no cabe duda.

Quiero retomar las palabras de nuestro líder fundador de Coomeva, Víctor H. Pinzón, las cuales comparto plenamente cuando afirma que “el momento que está viviendo el país es una oportunidad histórica para que el movimiento cooperativo demuestre que la mejor forma de mitigar la concentración de la riqueza y de romper las barreras de la desigualdad y de llegar a los lugares abandonados por el Estado es la economía solidaria”.

colombia

Propuestas cooperativas para la paz

Cualquiera que sea el resultado del Plebiscito en octubre, nuestro país ya está escribiendo una historia importante y el movimiento cooperativo tiene que hacer un aporte y una apuesta para que todas las generaciones presentes y futuras puedan vivir una Colombia en paz.

Lo primero es nuestro aporte del conocimiento de lo que son las cooperativas. Este modelo de empresa es la herramienta que permite a esos seres humanos que se reintegrarán a la vida civil en el país, asumir nuevamente reglas de convivencia en una sociedad regulada.

El cooperativismo, a través de sus principios y valores, les puede dar la opción de adaptarse más fácilmente. La creación de empresas cooperativas les permitirá tener autonomía económica y a su vez una enseñanza de autonomía política, con herramientas para trabajar, convivir y sobrevivir en una sociedad a la que no están acostumbrados.

Para ello se necesitarán recursos. Por eso las cooperativas tenemos que hacer un gran acuerdo entre nosotras, que tampoco es fácil, para hacer aportes económicos concretos para la construcción de la paz.

En la última Asamblea de Ascoop, así como en el XV Congreso Nacional Cooperativo y en otros escenarios gubernamentales, presenté la propuesta de destinar el uno por ciento de los excedentes cooperativos para financiar proyectos productivos agrícolas en el país.

Esta es una de las iniciativas que más fuerza ha tomado en el sector cooperativo para que la paz llegue directamente al campo. Se trataría de financiar proyectos productivos para el sector campesino, que se desarrollen bajo el modelo y los principios cooperativos, y con las estructuras y formas de la economía solidaria.

Los aportes de las cooperativas se reunirán en un fondo que se creará especialmente para ello, coordinado y ejecutado por el movimiento cooperativo, con regulación y vigilancia, pero con destinación específica para el campo. En un primer ejercicio se calcula que con esta iniciativa se podrían destinar unos 60.000 millones de pesos para proyectos productivos agrícolas que se pueden desarrollar en unas 10.000 hectáreas adicionales, según cálculos de algunos expertos.

El campo ha sido el más afectado en más de medio siglo de guerra y el más desprotegido aún. Pero también es nuestra mayor oportunidad para generar desarrollo, cuidar nuestras fuentes de agua y alimentación y generar un ambiente sostenible, en sintonía además con los grandes Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, con los que también nos hemos comprometido las cooperativas a nivel mundial.

Si generamos desarrollo en el campo, construimos comunidad, emprendimientos y autonomía económica para que la gente del campo pueda quedarse allí y seguir siendo el principal soporte y sustento para el progreso del país.

Esto es un aporte real del cooperativismo para la paz de Colombia, que hasta ahora ningún sector de la economía formal lo ha propuesto. Nosotros, los cooperativistas, podemos hacer grandes cosas para la paz, de acuerdo con nuestra ideología y naturaleza cooperativa, y a lo que significa la economía solidaria.

Los principios, valores y actuar cooperativo nos llevará en el camino hacia la nueva Colombia en paz que todos esperamos, sin desconocer que la paz empieza por cada uno de nosotros y que todos somos la paz.

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