Inicio » Junta de Vigilancia — Enero 10, 2017

La tragedia de los comunes

Los intereses egoístas a corto plazo de las personas son incompatibles con los intereses colectivos a largo plazo del bien común.

La “Tragedia de los Comunes” es una especie de parábola que apareció en un folleto poco conocido, escrito en 1833 por el matemático amateur y economista de origen inglés William Forster Lloyd, y que popularizó el biólogo y ecólogo norteamericano Garrett Hardin, en un artículo titulado de la misma forma y publicado en la prestigiosa revista Science. 

Cuenta la historia de un grupo de pastores que utilizaban una misma zona de pastos. Un pastor pensó que podía añadir una oveja más a las que pacían en los pastos comunes, ya que el impacto de un solo animal apenas afectaría a la capacidad de recuperación del suelo. Los demás pastores pensaron también, individualmente, que podían ganar una oveja más sin que los pastos se deteriorasen. Pero la suma del deterioro imperceptible causado por cada animal adicional arruinó los pastos, y tanto los animales como los pastores murieron de hambre. 

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Esta parábola describe una situación en la cual varios individuos -pastores-, motivados solo por el interés personal y actuando independientemente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado -el común- aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.

El cooperativismo tiene un terreno común, que identificamos con el prefijo “coop”. En analogía con la parábola de “La tragedia de los comunes”, podemos afirmar que disfrutamos de un terreno común y para hacerlo, es necesario tener condiciones que garanticen que este terreno no se deteriore. Las condiciones están enunciadas en los elementos de la identidad cooperativa que nos diferencia de otros y las alcanzamos a través de los “principios cooperativos” en los cuales materializamos nuestros valores.

Cuando una organización cooperativa actúa fuera del marco de dichos principios asume el riesgo de deteriorar el terreno común y como consecuencia de ello perjudica a todos los que actúan en dicho terreno.

Para fortalecerse y cumplir su misión las organizaciones cooperativas deben actuar aprovechando su fortaleza de trabajo colectivo y cumpliendo sin vacilación el principio de “Cooperación entre cooperativas”.

En la sociedad moderna, los “comunes” son los bienes públicos, accesibles para todos los miembros, incluidos aquellos que no han contribuido a su producción ni a su conservación.

A simple vista podríamos pensar que cualquier miembro de la sociedad podría abusar de estos recursos sin que se observen efectos importantes. Pero la realidad es que nuestro papel individual es absolutamente significativo, si se suma a las acciones de otros individuos.

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