Inicio » Junta de Vigilancia — Octubre 3, 2012

La misión del Movimiento Cooperativo

Entre cooperación y Cooperativismo hay mucha diferencia. La cooperación es tan antigua como el hombre. En el transcurrir de los años el hombre ha cooperado de diversas maneras; de hecho, su existencia y sobrevivencia la debe a la cooperación. Gracias a ella ha superado grandes dificultades y un sinnúmero de obstáculos. Según afirma el sacerdote jesuita Antulio Parrilla-Bonilla, educador y propulsor del movimiento cooperativista en Puerto Rico, “no es raro que la cooperación se perciba como algo connatural al hombre, como una necesidad básica. Lo que hace resaltar lo antinatural del individualismo y el aislamiento en la vida humana”.

La Misión del Movimiento Cooperativo

LMovimiento Cooperativoa cooperación en su origen fue un acto natural y, en buena medida, voluntario y consciente. Por lo tanto también estaba presente en la opción individualista-competitiva; luego no era necesario imponer la cooperación de unos hombres con otros, para ser aceptada como fórmula natural de convivencia social. Con la aparición del excedente económico y su apropiación por una determinada categoría de hombres, la cooperación perdió su sentido natural y espontáneo y facilitó el triunfo del individualismo y de la competencia como criterios fundamentales sobre cuya base se organiza la actividad económica a nivel social. Es así como la cooperación se convirtió en un instrumento al servicio del capital y se impuso de manera forzosa a la clase trabajadora, dando origen, según Marx, a la acumulación ilimitada del capital alrededor de intereses privados.

El movimiento cooperativo surge en medio de la Revolución Industrial y se opone a la degeneración o desnaturalización del acto de cooperar y busca devolverle a éste su sentido original, como acto natural, plenamente consciente y voluntario. El movimiento cooperativo hasta nuestros días no es otra cosa que la lucha incesante por la dignificación del hombre y de su trabajo.

El Cooperativismo, como movimiento social, se ha apoyado siempre en la convicción de que el hombre posee facultades espirituales y que éstas pueden desarrollarse plenamente a través del trabajo, la organización colectiva y la supeditación de las fuerzas económicas y del mercado, a sus intereses como ser humano. De esta manera supera el conflicto entre el carácter social del trabajo y la apropiación privada de la riqueza en que se funda el modo de producción capitalista.

Bibliografía
Rojas Juan José y otros. El paradigma cooperativo en la encrucijada del siglo XXI. 2007.

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