Inicio » Oasis — Marzo 12, 2014

El poder de los valores

Siempre es motivante e inspirador acercarse a un ser de la talla de Nelson Mandela quien decía: “Los valores nunca se negocian”. A él le tentaron con poder y dinero para que renunciara a sus principios, pero eligió seguir preso antes que venderle el alma al diablo.

Su honestidad, su entrega al servicio, su compromiso y su admirable capacidad de perdón lo convirtieron en un líder único y un ejemplo a seguir. Cuando los valores se negocian todo es caos y espinas, dolor y desconcierto, porque irrumpe un eclipse ético que causa estragos.
Por eso la prioridad es llevar aplicar en la vida aquellos valores que nos guían y son los pilares que dan estabilidad a una Cooperativa como Coomeva en sus cincuenta años o a cualquier entidad. Valores tan necesarios como estos:

Solidaridad

La capacidad de pensar en el bien común y actuar con sensibilidad y generosidad. La palabra viene de la misma raíz de donde viene el término solidez. De hecho sólo hay firmeza, unión y durabilidad donde brillan el altruismo y el don de darse y dar sin esperar recibir. El cooperativismo es un espejo de esa solidaridad que hace milagros, derriba muros y construye puentes de hermandad y progreso. El dilema para todos es este: ¡O Solidarios o solitarios!

Honestidad

Un valor que en realidad es un principio, es decir, un eje sin el cual nada fluye y todo se desmorona. Algunos la llaman transparencia y otros rectitud. El ser honesto se destaca por una ética que seduce y despierta admiración. Cosechas lo mejor cuando andas en la verdad sin cartas guardadas, cuando eres cristalino y no caes en la trampa de torcerte, casi siempre deslumbrado por el dinero fácil. Con razón dijo el pensador francés Voltaire: “Los que creen que el dinero puede hacer cualquier cosa, terminan por hacer cualquier cosa por dinero”. El Dalai Lama acertó al afirmar: Si los picaros conocieran las ganancias de ser honesto, de puros pícaros, serían honestos”.

Servicio

Es un valor clave y el mismo Jesús le dio suma importancia al afirmar: Aprenda de mí que no vine a ser servido sino a servir”. Ojalá practiques siempre las cinco vocales de un servicio que si es bueno deja una gran satisfacción: Amoroso, Excelente, Innovador, Oportuno y Único. Esta última cualidad significa que quien está frente a ti es un ser único, no una ficha ni un número más. Es alguien que espera de ti lo mejor y que lo trates con humanismo.

Para servir bien hay que amar lo que se hace y trabajar por algo más que el dinero, por el placer de forjar un mundo mejor.

Trabajo en equipo

Cuando dos o más se unen las dificultades se dividen y las fuerzas se multiplican. De Nelson Mandela es también este sabio dicho: “Nada valioso se logra en solitario, solo donde hay unión”. Sabemos que muchas aves vuelan en formación de V porque así ahorran 70% de energía y se ayudan unos a otros. Ese trabajo en equipo pide silenciar el Ego, ser flexibles y actuar con bondad y con humildad. La labor de equipo crea sinergia.

Cumplimiento de compromisos

Jamás un triunfador será una persona incumplida o irresponsable. El ser exitoso responde por lo que hace y lo que deja de hacer, cumple sus acuerdos y así genera confianza. ¿Quién confía en el que falla y se refugia en excusas peregrinas? Nadie. El compromiso es el secreto de los que vuelan alto, de los que convierten una dificultad en una oportunidad. Compromiso, responsabilidad y confianza son tres valores relacionados y que se enriquecen mutuamente.

Confianza

Hace años el famoso pensador y politólogo Francis Fukuyama publicó su gran libro Trust, Confianza, y destacó esta virtud vital en las relaciones humanas. Sin ella todas las relaciones son como un castillo levantado sobre la arena. Cuando se pierde la confianza se pierde todo en el amor, en la vida y en la economía. Sin confianza no hay futuro. Ahora bien, sólo hay confianza donde reinan la verdad, la honestidad y el compromiso.

El desafío cotidiano es trasladar estos valores del discurso o el papel a la vida. Hablar de valores sin aplicarlos es como arar en el mar, es seguir un camino errático. Por eso dijo Buda: Sabio no es el que sabe, sabio es el que practica.

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