Inicio » Institucional — Mayo 16, 2016

El cooperativismo necesita una renovación: Luis Razeto Migliaro

“El cooperativismo tiene hoy como nunca antes la ocasión de cumplir y expandir su oferta de ser una opción alternativa mejor para la sociedad, si logra reencontrar su sentido, tener eficiencia con coherencia, verdadera autonomía y repensar su proyecto a futuro”.

Para el estudioso chileno, Luis Razeto Migliaro, ni el capitalismo ni el estatismo han logrado responder a los problemas fundamentales de la sociedad. En el marco de la lucha de estos dos grandes sistemas por existir, es cuando la promesa del cooperativismo de crear una alternativa mejor tiene como nunca antes la ocasión de ser cumplida y de expandir su oferta diferente a la sociedad.

Pero para ello, según Razeto, el cooperativismo debe renovarse y refundarse en torno a cuatro aspectos claves: reencontrar y profundizar el sentido de los fundamentos ideales de valores éticos; alcanzar una mayor y creciente eficiencia económica, sin perder la coherencia con sus principios, valores y proyectos; autonomía para tener posiciones de vanguardia y mayor perspectiva para la sociedad; y repensar su proyecto solidario para ser capaces de atender y resolver los desafíos históricos que hoy enfrenta el movimiento.

Reencontrar el sentido cooperativo

“Hoy día hay una depreciación de los discursos que hablan de los principios. Pero debemos mirar cómo los está sintetizando el cooperativismo; cómo encontrarnos con las raíces vivas de un pensamiento que está vigente. Esto es redescubrir el significado profundo del cooperativismo que son las personas, en el centro y en favor de su desarrollo integral.

Debemos ser capaces de mostrar soluciones efectivas y caminos de progreso en varios ámbitos. El primero, en lo económico: Oportunidades de participación, de vida digna y buena. Esta es la primera gran promesa del cooperativismo. No es fácil, pero si no lo hacemos, no cumplimos el significado de lo que somos. El segundo sentido que distingue al cooperativismo es la construcción de comunidad; el tercero, la generación de aprendizaje y el cuarto, lo moral y espiritual. Los seres humanos no nos agotamos en lo material y el conocimiento; trascendemos a la dimensión ética”.

Eficiencia con coherencia

“Pareciera existir una contradicción entre la eficiencia y la coherencia; entre los principios y valores y la eficiencia. Hay grandes posiciones que han dividido y generan debate en el movimiento frente a la pregunta cuánto hay que sacrificar de los valores para ser eficientes; o cuánto de la eficiencia hay que sacrificar para ser coherentes con los valores.

Debemos encontrar la forma de maximizar la eficiencia maximizando nuestra coherencia. ¿Cómo se hace? Haciendo que la sociedad opte por la alternativa cooperativa. Colaboradores, asociados, consumidores contribuyen a esa eficiencia en la medida en que escogen las ofertas de las organizaciones cooperativas, porque encuentran buenas condiciones, servicios y productos diferentes y con seguridad”.

Autonomía cooperativa

“Ante la crisis de las otras alternativas económicas, el cooperativismo debe crear autonomía, lo que implica un punto de vista superior; una compresión más profunda de las realidades específicas de la racionalidad económica solidaria y de nuestra potencialidad.

Es la forma endógena que tendremos de resolver nuestros problemas; sin copiar las formas de los otros. Copiar los modos de hacer del Estado y el mercado nos subordina y nos volvemos ejecutores de políticas de otros. En esto hay mucho trabajo. Hay que saber cómo hacer marketing en economía solidaria, cómo comercializar, cómo fidelizar, pero de una manera más profunda. La fase de autonomía se logra cuando ya no hay temor, subordinación ni dependencia; cuando la forma cómo hacen otros las cosas se asimila de manera crítica y se llega a la propia identidad”.

Renovación del proyecto cooperativo propio

“El pensamiento cooperativo se planteó inicialmente como ideología. El problema es que toda ideología tiene la pretensión de tener respuesta a todos los problemas, y que las otras maneras de comprender los problemas deben ser negadas. Pero no hay una respuesta única a la sociedad. Estamos en un mundo pluralista y caminamos cada vez más hacia allá.

El cooperativismo debe ser un aporte a la transformación social. No es totalitario. El proyecto consiste entonces en aportar nuestra identidad y riqueza, y mostrarlas como alternativa de transformación y aprendizaje para que las personas opten por ellas”.

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